domingo, 12 de agosto de 2007

Aclaraciones al Morocho del Caribe

por José Guillermo Godoy*

Esta semana, el singular caribeño visitó nuestro país en una gira, que como ya es costumbre, tiene tanto de mediática como poco de fructífera. Hace unos días el mismo presidente, ya vitalicio, de la hermana bolivariana de Venezuela, rompió su propio récord televisivo al estar 8 horas en el aire, en su exitoso programa, “aló presidente”. Con la billetera cargada de petrodólares producto de los altos precios del barril de crudo, que la globalización que tanto critica, provocó, se dispuso a la compra de bonos argentinos y a engrosar las reservas monetarias nacionales, convirtiéndose, de ese modo, en el principal accionista de la sociedad matrimonial K.
Su visita puede definirse como un conjunto de coloquios de prensa, con preguntas maliciosamente “sorteadas” y demagógicamente contestadas. Dos expresiones capturaron mi atención. En una oportunidad afirmó, que Argentina fue, a comienzo del siglo XX, una nación próspera, de las más rica de la tierra, “el granero del mundo le llamaban”, exclamó Chávez. En un momento creí haber encontrado una expresión cuerda en su inane discurso, pero claro que no, faltaba la segunda parte. Y prosiguió: “Luego, esta nación, dejó de ser un país rico cuando llegó el neoliberalismo, y las privatizaciones, etc…”.
Primera aclaración: es cierto que la Republica Argentina era una potencia a comienzo del siglo XX, que ostentaba los índices sociales más avanzados de la tierra, y es verdad también, que por su pujante producción agropecuaria, era llamado el “granero del mundo”. A esto, solo una acotación sustancial: cuando la elogiosa Argentina del siglo XX era la octava más rica del mundo, regia en el país un sistema liberal. De manera que el mismo Chávez, con las expresiones de halago a la Argentina de comienzo del siglo XX, está haciendo la mejor defensa al sistema capitalista-liberal.
A mediados del siglo XIX, la Argentina era una nación relegada en el fin del orbe, con menos habitantes que Bolivia y el común de la población en los umbrales de la pobreza. Hasta que en 1853 se instituyó una Constitución de autentico cuño liberal que preveía en su texto, la institucionalización de la propiedad privada, la desregularización y la apertura económica, es decir todos los principios a los que el señor Hugo Chávez se opone y paradójicamente imputa los fracasos nacionales. Y es así como, gracias a la aplicación de este conjunto de principios, la Argentina consiguió tener la renta per. capita superior a Francia, los salarios iguales a los de Estados Unidos, en fin, un país que atraía al 10% de la inmigración mundial.
Justamente, los hijos de aquellos inmigrantes, comenzaron a irse de nuestro país con el advenimiento de Juan Domingo “compañero” Perón, que vino a suplantar el régimen conservador y liberal vigente hasta ese entonces, estatizando todas las empresas públicas, dando un vuelco sumamente pernicioso en la política exterior y nacionalizando el comercio exterior. Basta rememorar el Instituto Argentino de Promoción para el Intercambio (IAPI), aplicado durante la presidencia del Coronel Perón. Este organismo le pagaba a los productores locales, 200 pesos la tonelada de trigo, cuando el precio internacional era de 600 pesos, quedando un margen enorme en las arcas del Estado. De ese modo se perdió el incentivo para la producción, en un contexto de instituciones endebles que menoscabaron agudamente la seguridad jurídica y la previsibilidad, se desmoronó la inversión privada y por consiguiente la Argentina dejó de ser el Granero del Mundo.
Nada más remoto al terreno del ser, el sostener que nuestra nación emprendió un punto de inflexión hacia la decadencia cuando inició el proceso privatizador, ya que en el brote de aquel siglo, cuando la Argentina era una nación próspera, como el mismo líder caribeño lo recordó, todos los activos y servicios públicos estaban en manos de particulares y de empresas extranjeras, es decir eran privadas.
Resumo parcialmente: la decadencia no comenzó con las privatizaciones sino precisamente con las estatizaciones, pues estas coinciden cronológica y temporalmente con la pérdida de posiciones en el ranking mundial por parte de la Argentina, en materia de calidad social, institucional y económica.

Mientras pronunciaba su teatralizada conferencia de prensa, el líder caribeño con su singular talento para la vulgaridad, sacó de su bolsillo un papel, que según él contenía la siguiente leyenda: ¡Carlos Menem, oye Hugo, llámame! En medio de carcajadas del publico presentes, entre los que se incluyen nostalgiosos nacionalistas y algunos izquierdistas faranduleros, todos excitados hasta términos orgasmales, se dispuso a declarar, en tono de broma y dirigiéndose directamente al ex presidente, lo siguiente: “no; yo no te voy a apoyar a ti, mi candidata es Cristina: es ella… puejs”.
Cristina es el paradigma del llamado nuevo modelo (aunque su modelo sea más viejo que las monarquías europeas), y Carlos Menem, al que toda la izquierda insiste en caratularlo, por que le conviene, como el representante político del modelo opuesto, es el enemigo atacar. ¿Pero por que lo atacan, si políticamente esta muerto? En realidad no arremeten contra Carlos Menem, sino lo instrumentalizan para agredir a un sistema opuesto al suyo, sistema, que en rigor, poco tiene que ver con el ex presidente, pero a los colectivistas no le conviene que esto sea así por cuestiones obvias. La izquierda apostó a que la “cultura de la repetición” transformara, de pronto, una mentira total en verdad, y lo logró. Pero no importa. Ni aún así podrán justificar su esquema.
Pasaré por alto este pernicioso error conceptual, y me limitaré a informar al Sr. Hugo, que en los 90, la renta per. capita era cercana a los 7.000 dólares y hoy es de 3.500 dólares, que en los malditos 90, la diferencia entre el más rico y el más pobre era de 18 puntos y actualmente, gracias a la gestión de Kirchner, es de 30 puntos. Y todo esto en un contexto internacional extraordinariamente más favorable. Este último índice demuestra, que la pareja K, no es el paradigma de la distribución del ingreso sino de la concentración y de la inequidad. Y la medición anterior, agrega un elemento de respaldo a los dichos de Johan Norberg, referido al desarrollo de su país, Suecia, aplicable al caso argentino. Al respecto dice: “Suecia no se desarrolló con el socialismo y el Estado de Bienestar. Si hubiéramos redistribuido todas las propiedades e ingresos de Suecia, cada sueco viviría al mismo nivel que un Mozambiqueño”.


Volveré y haré millones.

Justamente, y como antes hablé del coronel, la semana pasada se cumplió un nuevo aniversario del fallecimiento de Eva Duarte de Perón. La fecha coincidía temporalmente con el lanzamiento de la candidatura de la Sra. Fernández de Kirchner. Esta última, en su improductiva gira por la España socialdemócrata, recibió muchas preguntas y consultas mediáticas que la comparaban con la difunta Evita. Pero los peronistas ortodoxos, los fundamentalistas del Estado, y los fanáticos de la distribución del ingreso, entre ellos Kirchner y el propio Chávez, reputan que las comparaciones son odiosas, y repiten en lo exterior el mismo discurso: Evita es única y no hay parámetros de comparación. Cristina, por su parte, comparte mediaticamente esta visión, aunque en lo profundo de su narciso corazón, cree exactamente lo contrario. Y yo también. Eva y Cristina representan exactamente lo mismo.
En su libro, la Razón de mi vida, Evita declaraba: "¡Qué buena persona era Miranda, que nos daba toda la plata que queríamos!". En realidad la plata que le daba Miranda, ministro de economía de Perón, a Evita, era dinero del campo sustraída a través del IAPI. Gracias a la riqueza expropiada al campo, “a esa oligarquía olor a bosta”, el gobierno financió la nacionalización de servicios públicos, la compra de bienes de capital de las empresas del Estado, los gastos corrientes del sector público, subsidios a las industrias y subsidios a la producción agrícola y ganadera, para mantener bajos los precios de los alimentos. Todo esto, por que Evita desenvolvió sus actividades públicas en un contexto internacional muy favorable como el actual. Fue una oportunidad perdida, y la simple comparación de la evolución argentina con otros países, que antes de esa fecha, estaban en la mismas o peores condiciones socioeconómicas que las nuestras, demuestra lo afirmado.
Por su parte, la reina Cristina, así calificada en un panfleto escrito por la periodista oficial Olga Wornat, tiene muchas similitudes con Santa Evita, así llamada por el escritor Tomás Eloy Martínez en su libro. Al igual que Evita, Cristina es una mujer sumamente atractiva, que llama la atención por su forma extravagante de expresarse, más que por el contenido de su discurso. Tiene una influencia en el gobierno nacional no menor a la que aquella líder, y además, su marido, se dedica a imitar las políticas que el viejo Coronel, marido de Evita, llevaba a cabo: Censurar a la prensa, nacionalizar empresas publicas, cerrar la economía y alejarlo del mundo civilizado, financiar al sector industrial con plata sustraída del campo, ahora a través de duras retenciones.
Por desgracia Evita no mintió. Reencarnó en Cristina y como lo prometió, ¡volvió a hacer millones! Claro, con la plata del campo.

*Presidente del Centro de Estudio de los Intereses Nacionales Filial Tucumán.
Integrante del programa de líderes locales de la Fundación Atlas 1853.
Secretario de Asuntos Pedagógicos del Centro Único de Derecho de la UNT.

Algo bueno (por ahora)


Por Alberto Asseff*

Reconozco que hice un esfuerzo, pero hay algo bueno para destacar. Con disculpas, ante la desnutrición de los aborígenes del Chaco, el clientelismo, vía la "gran billetera", desmadrado y abrumador, la manipulación de índices y encuestas para esconder la inflación, la inseguridad azotadora, la disgregación ciudadana, manifiesta en la pululación del conflicto social, el centralismo a tal grado que Rivadavia se refigura como paladín de las autonomías, la coparticipación manejada con discrecionalismo monárquico. la impunidad de la corrupción, el tamaño, el sobrecosto y la infinita ineficiencia de la burocracia, la obsoleta confrontación con el campo, la suciedad televisiva, el creciente endeudamiento público, la desinversión en infraestructura, en exploración petrolífera y en gas, a pesar de los pomposos anuncios, la justicia que acumula papeles, pero que no pronuncia oportunos fallos, los 180 días de clases que se retacean por aquí y acullá, el país ganadero desplazado por Brasil y Uruguay y que ahora clama por una vaquillona preñada y cien padeceres más, que se sintetizan en el contrasentido de un país rico que fabrica pobreza y que flagela a la clase media.

Empero, no puedo con el genio optimista. No deseo abordar hoy ninguna de esas oscuridades que nos acechan y que se enuncian no exhaustivamente en el párrafo precedente. Hoy le toca turno a una nota buena(por el momento).

GANE QUIEN GANE ¿GANAMOS?
Obviamente este subtítulo y su interrogante tienen validez si no se infiltra la mentira. Lo que digo es que cualquiera de los tres candidatos principales, Elisa Carrió, Cristina Fernández o Roberto Lavagna -por orden alfabético- implicará un salto de calidad, una mejora, por lo menos del aire ambiente.

Los tres son más institucionalistas que lo que hoy rige. Da la impresión que los tres son más prolijos y más abiertos a la cultura del país y del mundo. Digo primero del país, porque sigue rondando una falsa idea de que la Argentina con el actual presidente se aisló de la política internacional. En realidad, el presidente se encapsuló en un estrecho cenáculo y casi no ha tenido diálogo hacia adentro de la Argentina profunda. Porque nadie lealmente puede sostener que concurrir a los actos armados por los intendentes-punteros significa embeberse de pueblo o adentrarse en las ansiedades y esperanzas de nuestra gente.

Los tres prometen más respeto. Si algo necesitamos es eso, respetarnos y que nos respeten. Todos son productivistas, pero cuidadosos de las finanzas ordenadas y superavitarias.

Los postulantes comparten otra nota distintiva de anteriores circunstancias electorales: a sus candidaturas convergen fuerzas diversas que se conciertan. Ello, por ahora, es bueno porque supone apertura de esos cercos otrora impenetrables de los partidos cerrados. Los amenaza, a los tres, la incoherencia, pero si ejercen sus liderazgos podrán galvanizar esa convergencia y darle una directriz clara y así reformar la política, algo que la Argentina pide a gritos.

MAS INSTITUCIONALIDAD
Lo de más institucionalidad no es asunto banal o retórico. Si de verdad se busca y aspira a una Argentina realmente institucional, tendremos mejor Consejo de la Magistratura, ningún superpoder, una compilación legislativa que termine con la actual maraña, voto electrónico, reducción de la lista sábana, política más capacitada y menos nepótica, policía más profesionalizada. Todo será mejor porque las instituciones empezarán a valer más que los hombres que desempeñan su dirección. La institucionalidad es una cultura y como tal requiere de aprendizaje y de entrenamiento a partir de poner metas y cumplirlas. El nuevo paradigma, del próximo turno de gobierno, debería ser que la ley está para cumplirla y las instituciones prevalecen a los hombres.

Si la ley transita del plano proclamativo para devenir en norma efectiva, tendremos un país que sepulta al ¡viva la Pepa!, con consumidores que exigen y autoridades que controlan y regulan, con una Administración que abandona su condición de botín para los acomodados políticos para transformarse en el ámbito idóneo para gobernar al país. Habrá más gestión y menos politiquería.

La Policía, como la Justicia, serán órganos eficaces para prevenir delitos y en su caso para repararlos. Todo está subordinado a una mutación de la actitud de los nuevos gobernantes. Si al llegar -y desde ahora, en sus campañas- dan señales de que en la Argentina venidera no dará lo mismo ser derecho que atravesado, ser capaz que "burro", ser patriota que importarle un rábano el país, ser sensible a las necesidades de los hermanos compatriotas que indiferente e insolidario, entonces nuestro país vivirá un tiempo de felicidad interior y de prosperidad real.

Lo importante es el rumbo hacia el país serio que en vez de repartir migajas a troche y moche hace cloacas, redes de agua y viviendas sociales. Y en lugar de declamar democracia y derechos los practica con unción institucionalista. Porque los derechos humanos, aquí y ahora, tienen los rostros de 11 millones de pobres, de ellos casi dos millones de indigentes, comenzando por esos 30 mil hermanos aborígenes de Chaco y Formosa. Señores jueces y fiscales: ¡a promover acciones para amparar a estos argentinos hasta que accedan al gobierno nacional quienes prometen sepultar a la ineptitud, la incapacidad y la mala política!

*Presidente de UNIR
Unión para la Integración y el Resurgimiento

¿Con la Democracia se come?


Horacio Zaratiegui*


El tema de la desnutrición en muchas zonas del país ya viene de largo (recordemos el Tucumán del kakista Alperovich, por ejemplo), pero el cimbronazo lo dio la noticia de lo sucedido en el Chaco. Dijo La Nación (4/8/07; pág 25): “Son diez los muertos por desnutrición”, agregando en la volanta: “…otros 80 aborígenes presentan un cuadro similar”. Más que los casos anteriormente conocidos, este es ejemplificador de los resultados obtenidos por esta pseudodemocracia que vivimos, y que arrastramos desde 1983. ¿Por qué? Explico…
Muy cerca de donde Rosa Molina y otros argentinos van desapareciendo lentamente por la falta de alimentos, específicamente en la ciudad de Resistencia, se encuentra la Escuela Secundaria N° 88, “Libertador Simón Bolívar”. Sobre esta denominación, dijo una agencia de noticias: “…Lo emocionante… fue escuchar al Director de la escuela contar que Simón Bolívar se había ganado el mérito en un democrático certamen en el que participaron también Ernesto Guevara llamado el ‘Che’ y otro personaje apellidado Pellegrini..”A fines de julio pasado -mientras sus coprovincianos morían de inanición- 51 alumnos y 14 personas entre padres, docentes y personal administrativo de la escuela viajaron a Venezuela, con todos los gastos pagos por el gobierno del yosapa bolivariano.
Según el director de la escuela viajante, Alberto Tabares, “…La agenda del viaje será intensa, aunque habrá un día de playa, y luego de trabajo, de entrevistas y de intercambio de opiniones con movimientos estudiantiles secundarios y universitarios, con movimientos vecinales, sectores políticos y funcionarios del gobierno. El 22 la jornada estará dedicada desde temprano a una tarea muy importante: el Presidente Hugo Chávez deberá recibir a los Chaqueños en el Palacio de Miraflores…”. Por supuesto, ni una palabra de sus ya entonces moribundos coterráneos…
Increíblemente, el representante de la embajada chavista en el Chaco, cónsul Juan Franco Pratt destacó “…el entusiasmo de los alumnos y directivos de la escuela no sólo por ir a conocer la tierra de Bolívar sino por interactuar con el presidente Chávez… Aún con su corta edad mostraron un llamativo interés por conocer el proceso político venezolano…” (????). Esta lamentable declaración fue resaltada por una agencia de noticias “progre”, que avaló el comentario informando que “…Así lo demostraron los cantos alegres evocativos al che Guevara que los adolescentes comenzaron a pronunciar para el momento del embarque”.¿Alguien les recordará a los viajeros chaqueños -bien alimentados- que Bolívar dijo que “La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente”? Porque el pensamiento del patriota venezolano se da de patadas con las recientes declaraciones del payaso Chávez, en las cuales sostuvo que sólo él puede ser reelecto perpetuamente…

*Lector.

Cuando la Corruptela Aflora


por Gretel Ledo*
El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro en la provincia de Babilonia. Mandó adorarla cuando se oyese el son de cualquier instrumento de música. Quien no lo hiciere sería echado en un horno de fuego ardiente.
Daniel 3
Ananías, Misael y Azarías fueron puestos sobre los negocios de Babilonia. Como fieles servidores de Dios se negaron adorar a otros dioses. Nabucodonosor lleno de ira ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado pero el fuego no tuvo poder alguno, ni el cabello de sus cabezas se había quemado. Sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían. El resultado fue el decreto que reconoció a Dios como el único y verdadero.
Hoy atravesamos tiempos en que se nos ordena “adorar y servir” a otro imperio: el venezolano. Subyugarse bajo un nuevo referente implica una serie de pactos a concretar que van desde relaciones diplomáticas, apoyo a la candidata presidencial hasta el pasaje de valijas. Todo ello habla de una prueba por la que atraviesa nuestro país. Es puntualmente la república quien pasa hoy por el fuego con sus instituciones, investiduras y funcionarios.
La esencia misma de la res pública romana descansa sobre la libertad de una comunidad que no está dominada por otra o por un autócrata, es decir por una persona que ejerce por sí sola la autoridad suprema en un Estado. En este sentido, la ciudad estado, como oposición a un régimen autocrático (en latín, regnum) es originariamente una comunidad de hombres libres, ocupantes como propietarios o asignatarios, de un determinado territorio al que están obligados a defender. A su vez participan todos en mayor o menor medida de la decisión o gestión de asuntos comunes: existe relación entre posesión de tierra y estado de ciudadanía.
Lo que estamos perdiendo hoy es esencialmente nuestra libertad, nuestra capacidad de decisión. No se trata de la simple venta de títulos de deuda argentina sino del nacimiento de un nuevo acreedor. Y, lo que es peor, se erige el mayor de los peligros: la dominación económica dando paso a la dominación política. Estamos sin duda enajenando nuestro futuro.
Para explicar el fracaso político de la res publica, el político y orador romano, Marco Tulio Cicerón aborda la corrupción moral que caracteriza a una parte de la clase dirigente incapaz de conservar las virtudes que distinguieron a los grandes personajes forjadores del más glorioso pasado romano. Así, la causa última de los problemas del estado romano es provocada por unas pocas personas, que actúan exclusivamente bajo intereses propios y no en pos del bien común, creando dificultades con su actitud demagógica. Aquí está el puntapié inicial de la crisis de la República. La solución es eliminar los elementos peligrosos para lograr el restablecimiento del orden tradicional. Pero, ¿qué elementos deben eliminarse en este gobierno para que los vicios que atentan contra nuestra república dejen de aflorar?
Cuando las piezas fundamentales como componentes estructurales de un sistema político democrático se desmoronan, automáticamente al quebrarse la columna medular cae por completo el edificio. Las bases dejaron de ser sólidas para tornarse en ambivalentes. La pérdida de certezas, convicciones y esencias sobre la condición propia de la República ha colocado al desnudo a un país que, lejos de salir sin olor a humo está siendo incendiado literalmente en medios periodísticos internacionales. ¿A costa de qué?
Si viajamos en el tiempo una vez más el factor económico nos da la respuesta a nuestro interrogante. Ayer, el monopolio comercial lo tenía España; hoy pretende tenerlo Venezuela. La Corona castellana inspiró sus disposiciones referidas al comercio con las Indias en la doctrina mercantilista en boga según la cual puerto único y monopolio eran reglas esenciales. El régimen español de los siglos XVI-XVII y la prohibición impuesta a los extranjeros de comerciar con las colonias americanas, trajeron aparejado el contrabando o comercio clandestino que en contravención con las leyes existentes, no pagaba derechos aduaneros, violaba y defraudaba al fisco. Ésta fue la más grave de las consecuencias del sistema monopolista comercial español. A ello se le suma la actividad que desarrollarían corsarios y piratas. Ingleses, franceses y holandeses se organizaron para atacar las flotas españolas y hacerse de las riquezas y mercaderías que transportaban.
Históricamente el contrabando se realizaba en barcos. En este sentido “avanzamos”; se suman los aviones. Ayer nació para eludir el monopolio español; hoy para reforzar al venezolano…


Abogada Politologa*

¿Puede alguien gobernar asi?


Raúl weinstabl*

De acuerdo a información de algunos medios nacionales, la primera dama Cristina Fernández de Kirchner, flamante candidata a la presidencia en las próximas elecciones, en una reunión de alto voltaje tuvo un arrebato de ira, y totalmente fuera de si, arrojó tres copas contra la pared, lo que obligó la intervención de los presentes para que se calmara y volviera a la normalidad.
La esposa del presidente reaccionó violentamente en medio de los detalles y discusiones que se daban en torno al affaire de la valija con los 800 mil dólares proveniente de Venezuela, justo cuando había llegado el presidente Hugo Chávez a la Argentina, lo que encendió públicamente algunas suspicacias.
Algunas fuentes cercanas al gobierno aseguraron que en realidad la discusión tuvo eje sobre la presencia en el vuelo entre Caracas y Buenos Aires, de una empleada de Relaciones Públicas de la Presidencia.
En realidad no nos interesa destacar ni el origen ni la causa del escandaloso hecho. Pero si nos preocupa, y debería preocupar a toda la ciudadanía, la posibilidad de tener una persona que pretenda ejercer el liderazgo del país, y que no pueda controlar sus propias reacciones, ni a su propia persona.
Es sabido que una de las cualidades más importantes de un líder, es un perfecto equilibrio emocional y personal.
Hechos como el descrito, de ser cierto, implica una personalidad inestable y de fácil descontrol.
Personas con esas características no están en condiciones de conducir o liderar ningún tipo de organización, ya que sus decisiones van a ser más producto de sus reacciones viserales y no de una elaboración de su intelecto.
Este aspecto, francamente negativo, se agudiza particularmente en situaciones de crisis o de estrés, impidiendo arribar a decisiones correctas.
De acuerdo a informaciones de una conocida revista semanal, la Sra. de Kirchner padecería de personalidad bipolar. Esta patología hace que el equilibrio personal de un individuo pase de situaciones de euforia a profundas depresiones.
Hechos como el mencionado precedentemente no hacen más que corroborar el estado psíquico de la candidata presidencial.
Es conocido el apotegma que “para controlar a los demás, previamente hay que saber controlarse personalmente”.
De confirmarse lo expresado, pensamos que la Sra. de Kirchner no estaría en condiciones deseables ni adecuadas para conducir al país, máxime teniendo en cuenta que los próximos años van a ser definitorios para que la Argentina despegue de una buena vez, para incorporarse al grupo de las naciones desarrolladas o seguir en la oscuridad de un país de segundo orden.

*
alfredo@weinstabl.com.ar

Tiscornia


por Bernardo Nespral*

Garré acusó al juez Tiscornia de extorsiónPara la ministra de Defensa tiene un “doble objetivo de extorsionar y de victimizarse en las vísperas inminentes de su juicio político”; el magistrado dijoCiudad de que “todo indica” que será suspendido. - Buenos Aires, 8 de agosto de 2007
Esta noticia se difudió hoy por internet a las 15:16.- Si el Juez Guillermo Tiscornia es suspendido será una prueba irrefutable de que en la Argentina no hay Justicia, o al menos un Poder Judicial independiente, como debe ser. Porque el Juez Tiscornia no es culpable de la adjudicación de una causa y una medida de esta naturaleza procura garantizar la impunidad y la total inseguridad jurídica causantes de muchos otros males que padecemos los argentinos.
El Juez Guillermo Tiscornia es un “rehén de la Justicia”, como se publicó en este diario el 13 de febrero de 2005. Fuimos varios los que recibimos amenazas y coacciones de todo orden por ser independientes. Y sabemos de muchas injusticias cometidas por el Consejo de la Magistratura en su anterior composición. No queremos que se repitan.
Una cosa es lo que voten los consejeros políticos y otra, más grave, lo que deciden los representantes de los abogados y de los jueces. Si hubo unanimidad, el Poder Judicial no es independiente. Y un Poder Judicial no independiente es un peligro para la república, porque garantiza la corrupción y la inseguridad jurídica. ¿Qué comunicado dió la Asociación de Magistrados de la Justicia Nacional que defiende a algunos jueces?.
La independencia del Poder Judicial no pasa por lo enonómico. La exensión del impuesto a las ganancias o el cobro de un ajuste no pagado (motivo de un paro de los judiciales) no es independencia.
Todos los jueces deberían preocuparse por lo que hoy le pasa a Tiscornia; mañana puede ser uno de ellos, y seguramente lo será. Todos los jueces y la sociedad entera deberían preocuparse, porque todas las libertades y derechos están en peligro. Pero claro, el Consejo no se creó para proteger a jueces corruptos a los que para frenar el juicio político les otorgan la jubilación a los 46 ó 47 años de edad y casos por el estilo. En los hechos, el Consejo de la Magistratura no garantiza la idoneidad de los jueces y mucho menos la independencia. Por su inoperancia tenemos jueces subrogantes, que no son jueces (fueron declarados inconstitucionales por la Corte Suprema de Justicia de la Nación).
Si el Juez Tiscornia es culpable de lo que se lo acusa, deberían enjuiciar a todo el Consejo de la Magistratura anterior. ¿Por qué lo suspenden ahora por una vieja causa?. ¿Mal desempeño por demora? ¿Y los que lo acusaban y juzgaban a él?. Cómo será la cosa que tuvieron que nombrar jueces “subrogantes” que no son jueces y que la Corte Suprema de Justicia de la Nación los declaró inconstitucionales. Si no enjuician al anterior Consejo de la Magistratura no hay justicia.


*Ex-Juez de la Nación

miércoles, 1 de agosto de 2007

La Victoria del hombre.

por Alberto Usieto Blanco


RECORDACIÓN - En el 50º aniversario de su fallecimiento
La victoria del hombreDesde Buenos Aires, un lector santiagueño recuerda la figura de uno de los máximos referentes de la cultura nacional: Ricardo Rojas
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El rebuscar en cajas o armarios en el fondo de mi casa me brinda sorpresa. Hace poco encontré la primera edición de La victoria del hombre, primera obra publicada por Ricardo Rojas cuando se trasladó a Buenos Aires. La procedencia del libro es por vía materna. Según me dijeron, “eso era de tu bisabuelo, don Silvano Villarreal que vivía en Aragonés. ¿Qué relación tenía con Rojas? Nadie lo sabe pero entre los varios libros que se trajeron a La Banda se encuentra la primera edición de El país de la selva con tapa azul, editada por Garnier en París”. Me emociona pensar e imaginar que allá, en el entonces departamento Jiménez II, cerca de Villa Jiménez, Los Núñez, Sotelo y Sotelillo, donde el río Dulce da una vuelta, en Villa Aragón o Aragonés, en la primera década del siglo XX tenía un bisabuelo lector. Todo una maravilla. Pero, ¿cómo es esta primera obra de juventud de Ricardo Rojas, como es la primera edición?. El libro fue publicado en 1903. Está integrado por poemas de distinta temática, pero de inspiración unitaria, y se abre con un epígrafe de Víctor Hugo: Les peuples trouveront des nouveaux équilibres; / Oui, l´aube naît, demain les âmes seront libres”. Es una exaltación del hombre, “esa figura una y múltiple, lúgubre y radiante, fatal y sagrada”, como escribe Rojas en las notas que cierran la obra. Este hombre – dice Alfredo de la Guardia – tiene rasgos de semidiós, es el arquetipo prometeico “por su pura aspiración luminosa y su potencia de rebelde libertad”. La Victoria del Hombre aparece en pleno modernismo, estética que Rojas asimilará tardíamente, y no del todo. Hasta ese momento es un epígono del Renacimiento, un discípulo más de Andrade, de Víctor Hugo. Alfredo de la Guardia, además de esa influencia, observa las de Byron, Swinburne y los simbolistas, asimismo de Mármol y Almafuerte. Roberto Guisti agrega a Núñez de Arce. Y, por supuesto, hay otras: Quintana, Rueda, Dante, el Lugones de Las montañas de oro.
Anécdota con Pellegrini
Un día Carlos Pellegrini le pregunta: -¿Usted es el del poema? Se refiere a La victoria del hombre, libro que Rojas tiene en imprenta. -Lo he sabido por Joaquín V. González. Anoche nos han sentado juntos en el banquete de Concha Subercasseaux y, para no hablar de política, hemos hablado de literatura. Él me ha dado noticias de su poema con mucho elogio. Tráigamelo, porque me ha despertado curiosidad. Agrega: - Tráigamelo mañana a las diez, aunque sea en los originales o en las pruebas; vamos a leerlos juntos. “Salí de aquella casa transfigurado – recuerda Rojas -; pasó la noche, llegó el día, corrí a la imprenta, recogí el manuscrito, lo empaqueté prolijamente, y volví a la casa de la calle Maipú, donde Pellegrini esperaba. Me instaló en el sofá de la noche anterior, a su lado; puso el paquete sobre sus rodillas y empezó a trabajar con la cuerda del envoltorio, que se había apretado en nudo ciego. Yo, nervioso de impaciencia, quise tomar el paquete; el me apartó las manos: - Tenga paciencia, joven señor poeta. Le propuse que rompiera la cuerda. -No señor -me contestó- los nudos hay que desanudarlos. Entonces, estimulado por aquella afectuosa familiaridad me atreví a responderle: -Como la gente dice que usted no sabe desatar nudos sin cortarlos…. Sonrió paternalmente; aguzó las uñas, empecinóse de nuevo, separó al fin las cuerdas, diciéndome con aire de triunfo: - Ya podrá usted alguna vez decir que Pellegrini sabe cortar nudos, pero también, cuando se propone, sabe desatarlos. Abrió por fin el libro, y empezó a leer él mismo, con una voz cadenciosa, íntima, emocionada. En el curso de aquella lectura le anunciaron la visita de algunos amigos políticos a quienes hizo esperar en la sala. Se entretuvo una hora leyendo, dando sus juicios, hablándome de los poetas ingleses, y encareciéndome mi vocación por el arte”. La publicación de La victoria del hombre fue saludada con entusiasmo. Manuel Gálvez la elogia en La Nación. Manuel Ugarte lo hace en La Tribuna. La Linterna lo llama maestro y Lumen: “joven homérida”. El poeta Guido Spano lo proclama “poeta de la lira de bronce”. Emilio Becher lo pondera en ideas. Sólo Miguel de Unamuno, a quien Rojas envía el libro en diciembre de 1903, contesta sin eufemismos: “Indudablemente necesita poda, pero esa tendencia a lo grande, a lo heroico, a lo apocalíptico denuncia un espíritu entusiasta y de veras juvenil. Prefiero a un joven que haga eso y no cancioncillas amatorias y estrofillas alambicadas. Usted es un romántico: lo felicito por ello”. De aquel santiagueño nacido en Tucumán se cumplieron el domingo 50 años de su muerte. La victoria del hombre superó los cien, y en otras ediciones se le agregaron más poemas y aún sigue siendo referida cuando se estudia la obra de don Ricardo.